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Los chakras son centros de energía (no medibles mediante métodos científicos) situados a lo largo del cuerpo humano. Los orígenes de los chakras se remontan a los siglos I y II d. C., cuando son mencionados (aunque sin profundizar mucho en ellos) en textos budistas tibetanos y en el Upanishad (uno de los manuscritos hinduistas más antiguos). Aunque en dichos textos se alude a seis chakras, en la actualidad ha sido consensuada la teoría (entre las distintas disciplinas que abordan el asunto) que estos puntos de energía vitales son, en realidad, siete.     

Cada unos de los chakras está ubicado en un lugar identificable de nuestro cuerpo, siendo así este recorrido verticalmente por la corriente energética que traza la línea imaginaria que los une. Asimismo, a cada chakra se le atribuyen ciertas cualidades (o beneficios, responsabilidades, funciones, etc.) vinculadas normalmente con los órganos cercanos al lugar que ocupan. Para que nuestra mente y nuestro cuerpo funcionen de manera óptima, debe existir un equilibrio entre todos los chakras, por lo que resulta de vital importancia mantener cada uno de ellos abierto para que la energía fluya de manera óptima.

A lo largo de nuestra vida y sobre todo debido al ritmo cotidiano acelerado preponderante y a las patologías derivadas (ansiedad, estrés, etc.), prácticamente toda persona sufre bloqueos de distinto tipo en alguno de sus chakras, por no decir en la mayoría de ellos. Si queremos llevar una vida alejada de emociones nocivas, en la que predominen la paz, la armonía y la claridad de ideas, así como mantener nuestro cuerpo ágil y sano, es imprescindible que prestemos una atención minuciosa y regular a nuestros chakras para constatar que están activos: tan solo con que uno de ellos se halle obstruido, nuestra salud se resentirá antes o después, pudiendo dar lugar a dolencias o problemáticas sicológicas de muy diversa índole.

Características de los siete chakras Primer Chakra (Chakra Raíz o Muladhara)

Situado algo más abajo de la base del coxis (en el perineo), el Chakra Raíz está asociado con las extremidades inferiores, el sistema linfático, el sistema óseo, el plexo sacro, el sistema respiratorio y el sentido del olfato. Asimismo, afecta a los órganos humanos encargados de la evacuación. Para activarlo es recomendable realizar actividades físicas como yoga, running, comba o baile, así como determinados estiramientos y movimientos (que conviene consultar con un profesional en la materia).

Las personas que tienen el Primer Chakra bloqueado suelen tener problemas emocionales relacionados con la timidez, la baja autoestima y la culpa, entre otros. La mayoría de estos problemas tienen su origen en la infancia, etapa durante la cual el bebé y/o el niño establecen los primeros vínculos afectivos. Dichos vínculos sentarán las bases sicológicas y, sobre todo, emocionales de la persona en cuestión, que a partir de la adolescencia y durante la edad adulta se relacionará con sus semejantes y se verá a sí misma determinada por el tipo de influencias que haya recibido durante sus primeros años de vida.

Dada la complejidad que supone el desatascamiento del Chakra Raíz, así como las repercusiones que ejerce sobre el resto de puntos energéticos (no olvidemos que es la base sobre la que se asienta el conjunto de chakras), en muchos casos es imprescindible contar con la ayuda de un maestro que ayude al afectado, guiándole en el proceso de autodescubrimiento e indicándole los pasos a seguir. De lo contrario, y al igual que sucede con muchos de los problemas relacionados con el resto de chakras, la persona afectada podría tirar la toalla con tremenda facilidad y frustrarse, lo que derivaría en perjuicios mayores.

Segundo Chakra (Chakra Sacro o Svadhisthana)

Coincidiendo con el centro de la zona abdominal, el Chakra Sacro está vinculado a los órganos sexuales, así como al plexo lumbar y al sistema reproductor. Para mantener este chakra en perfectas condiciones es recomendable realizar actividades que tengan que ver con el agua (tomar baños regulares, nadar, etc.), así como todos aquellos ejercicios que involucren a las caderas. Los problemas derivados de la obstrucción de este chakra están asociados a disfunciones sexuales de diversa índole (tanto físicas como emocionales).

Tercer Chakra (Chakra del Plexo Solar o Manipura)

Este chakra, como su nombre indica, está ubicado con el plexo solar. Está relacionado, sobre todo, con el aparato digestivo, el sistema tegumentario, el sistema muscular, el hígado y aquellos órganos vinculados al sentido de la vista. Cualquier problema relacionado con los intestinos y la digestión (úlceras, acidez, etc.), así como la tendencia a los excesos y a la introspección y a ciertas emociones negativas como la inferioridad y la ambición desmedida tienen su origen en el Tercer Chakra. Cualquier actividad que permita abstraerse de la rutina de manera sana es beneficiosa para activarlo.

Cuarto Chakra (Chakra del Corazón o Anahata)

Situado a la derecha del corazón, en el centro del pecho, el Cuarto Chakra vehicula la energía relacionada con el sistema circulatorio, así como aquella que favorece el correcto funcionamiento de todos los órganos ubicados en el pecho (los pulmones, el propio corazón, el plexo cardíaco, etc.). Cuando una persona muestra dificultades en sus relaciones amorosas (confusión en cuanto a los sentimientos propios hacia la pareja, egoísmo excesivo, falta de empatía, etc.) hay que centrar las miras en este chakra, ya que es más que probable que algunas de sus facultades y vías se encuentren colapsadas o inactivas.

Para facilitar la activación del Cuarto Chakra y con la atención puesta en lograr extraer del mismo su máximo potencial debemos realizar ejercicios que nos permitan controlar nuestra respiración. El yoga y la meditación suelen ser excelentes aliados de este chakra, actividades que nos conviene realizar de manera regular a la vez que nos esforzamos por salir de nuestra zona de confort y nuestros propios intereses para fijarnos en qué es lo que preocupa a aquellas personas que forman parte de nuestra vida, en especial de nuestro círculo íntimo.

Quinto Chakra (Chakra de la Garganta o Vishuddha)

El Quinto Chakra está situado a la altura de la garganta, de la cual se le considera responsable, así como del cuello, de las extremidades superiores y del llamado plexo braquial o cervical. Los problemas derivados del inadecuado flujo de energía a través de este chakra tienen que ver con la comunicación, tanto a nivel físico como emocional. Así, patologías que tengan que ver con la voz, la garganta y/o la glándula tiroidea deberán ser abordadas incidiendo en el Quinto Chakra.

En este caso, los mantras suelen ser la herramienta más eficaz de cara a la activación del Chakra de la Garganta. Asimismo, los estiramientos de cuello y el canto son ejercicios que, practicados de manera regular y consciente, no tardarán en dejar considerables beneficios para la persona afectada.

Sexto Chakra (Chakra de la Frente, Tercer Ojo o Ajna)

El también conocido como Tercer Ojo se halla justo un poco por encima de las dos dejas, en medio de la frente. La energía que fluye gracias y a través del Sexto Chakra afecta a los órganos cercanos a donde está ubicado (las sientes, el plexo carótido, la propia frente, etc.). En este caso y dado que la persona afectada sufrirá, con bastante probabilidad, algún tipo de trastorno sicológico que le hará difícil concentrarse en muchas de las actividades de su vida cotidiana, la meditación guiada suele ser el remedio que mejores resultados proporciona.

En este sentido, una excelente opción es la realización de un taller que enseñe, habilite y prepare al sujeto en cuestión para que logre, en el mínimo plazo de tiempo posible y con las mejores herramientas y los suficientes conocimientos, meditar por sí mismo y en cualquier momento, sin la necesidad de contar con la presencia de maestro o guía alguno.

Séptimo Chakra (Chakra Corona o Sahasrara)

El Séptimo Chakra se halla en el límite superior de la cabeza, casi como apuntando, a modo de recordatorio, hacia ese universo con el que estamos conectados (o que conecta a todos los seres en él albergados). El sistema nervioso, las facultades cognitivas y el cerebro son los elementos que dependen del Chakra Corona, al que se atribuye la responsabilidad de velar por ese intrincado mundo de las ideas por el que todos vagamos de manera habitual y a menudo inconsciente.

Si una persona es dominada por su ego, es bastante probable que su desarrollo espiritual y emocional pase por el acercamiento constructivo a este punto de energía vital. Como sucede con los dos anteriores chakras, la meditación suele ser el recurso más efectivo para incidir en el también conocido como Sahasrara y su consecuente activación.

Para poder trabajar tus centros energéticos y equilibrarlos, puedes solicitar tu sesión de reiki o equilibrado de chakras a través de lara_gz@hotmail.com o 626 526 048.

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