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Las cuatro claves para superar las barreras mentales que te impiden avanzar

Todos nosotros, en algún momento, nos hemos sentido bloqueados en nuestras vidas. En ocasiones nos damos cuenta de que estamos atascados, pero, en otras ocasiones, nos “acomodamos en esa incomodidad” sin ser conscientes de ello.    Sientes una nota discordante en tu interior y tienes una idea bastante general sobre la causa de tu malestar, aunque todavía no la has afrontado. En general, hemos de saber que esa situación limitante tiene solución, si bien, requiere de esfuerzo y determinación para resolverla.   En este artículo, hoy comparto mis pensamientos acerca de cómo superar las barreras mentales y de cómo puedes centrar tu objetivo en superar situaciones que te roban energía o te generan pensamientos negativos.

¿Qué es una barrera mental?

Una barrera mental es cuando en alguna situación de la vida, o en el día a día, una persona tiene una limitación ante algún suceso o algún hecho. 

En ese punto le cuesta esfuerzo atreverse a dar el paso, a ir más allá, a hacer lo que la situación requiere y se mantiene inactivo. 

Puede ser o bien que sea un suceso puntual, o que en su día a día viva con esas barreras mentales que le impiden continuar, avanzar, desarrollarse o poner límites. 

Hoy voy a darte algunas claves, unos cuantos puntos de reflexión. 

 

Clave #1. ¿Los pensamientos negativos te confunden? Encuéntrate!!

Una barrera mental se puede manifestar en el día a día, en el trabajo o en las cosas que hacemos cotidianamente, en situaciones comunes. 

 

Puede aparecer en actos tan frecuentes como expresarse al jefe, expresar las ideas propias, opinar, etcétera, o tal vez puntualmente, ante un suceso nuevo se genera una barrera mental respecto a las experiencias pasadas vividas. 

 

En este último caso, esa reacción iría ligada con las creencias, el concepto de sí mismo que tiene la persona, y las experiencias que ha tenido. 

Toma conciencia de dónde estás. 

 

Manifiesta ante tu ser interior que estás a disgusto con esa situación incómoda en la que vives.

Tienes que pararte y reflexionar, observarte, buscar en tu interior haciéndote preguntas hasta detectar cuál es el punto en el que se dispara la ira, o la decepción, o quizá un sentimiento de culpa. 

Para esta fase comenzamos con este ejercicio, en el que te propongo que pares, que te detengas, que te dediques un momento para que tomes el control  

y decidas dónde y cómo quieres estar y que así vivas desde un mayor equilibrio y bienestar. 

A continuación la propuesta es que realices una meditación en la que vas a poder trabajar en ti desde el recogimiento. 

Una vez tengas identificada esa carga, esa barrera, eso que te provoca dolor,  tienes que mirarlo de frente, desde la calma en la que estás, para comprender los motivos por los que te hiere. Has de entender por qué te provoca el malestar, el sufrimiento o la inmovilidad.

Contéstate a ti mismo, a ti misma, con sinceridad y acepta ese dolor; ahora ya sabes por dónde empezar a trabajar. 

 

Clave #2. ¿Quieres romper las barreras mentales que te limitan? Saca la “navaja suiza”, ¡tenemos trabajo!

¿Qué herramientas podrías utilizar para resolver eso que te duele? 

Te ofrezco algunas posibilidades:

 

Conversar con una persona de tu entorno

Una persona con la que compartes sentimientos de cariño y comprensión. 

Una buena conversación con alguien con quien conectas siempre ayuda a aligerar la presión interna que sientes, además de que esa persona te hará sentir que le importas e intentará comprenderte y ayudarte. Vas a sentirte acompañado; es importante que no te sientas solo y que verbalices el motivo de tu incomodidad. 

 

Bienvenidos, pensamientos novedosos 

Puede que, al identificar con claridad el motivo de tu insatisfacción y a medida que vayas profundizando en él, te invada una sensación primero de tristeza y después de alivio, conforme te acerques al pensamiento de que vas a encontrar la forma de resolverlo. 

 

Identificar un problema es en sí mismo la mitad de la solución. 

 

Prepara libreta y bolígrafo y tenlos a mano

Te recomiendo que escribas, que hagas una lista de los sentimientos y sensaciones que están aflorando en esta nueva situación, de todos ellos, buenos y malos. 

En los que sean negativos o dañinos, piensa de qué forma podrías aplacarlos o reorientarlos a tu favor. Crea tus pequeñas estrategias para empoderarte. 

 

Pensar en positivo no es opcional

El asunto es que tampoco te puedes obligar a cambiar de un día para otro tu forma de pensar. 

Te propongo que por las mañanas, al despertar, hagas el esfuerzo de no caer en pensamientos negativos, o será difícil que te libres de ellos durante el día. 

 

Si te es difícil controlarlos, busca un motivo de alegría, una actividad que te haga feliz, visitar a un familiar querido y darle una sorpresa, por ejemplo, y planea con detalle cómo vas a prepararlo, imagina qué regalo le podrías comprar, o si le podrías acompañar a algún sitio que le ilusionara. 

 

Clave #3. Objetivo: superar las barreras mentales que te limitan

Una vez que has identificado qué es lo que te limita estás en el momento de decidir si quieres seguir viviendo con ese freno en tu vida, o si por el contrario, sientes la determinación de no querer seguir viviendo con ello. 

¡Yo apuesto por lo segundo! 

Sé que conseguirlo no va a ser una tarea rápida. Ahora ya sabes que quieres superarlo;  ese es el primer paso de este camino nuevo que se presenta ante ti. 

Recorrerlo no es sencillo. 

 

No es fácil. 

Requiere esfuerzo, compromiso, compromiso contigo mismo, contigo misma.

Te ofrezco algunas pequeñas cosas que puedes ir haciendo en el día a día, que te ayudarán a sentir que tu autodeterminación para superar este obstáculo está bien orientada:

 

Disfruta la belleza

En un rincón, en aquello que estás realizando en este momento. Levanta la vista, mira alrededor, seguro que encuentras una belleza sencilla y limpia ante tus ojos. Trasládala a tu interior y disfrútala unos segundos. 

Comparto contigo las fotos de una persona que desde su ventana todos los días ve amanecer. 

No puede resistirse a hacer una foto cada día, porque todos los días le parece que ese es el amanecer más bonito hasta entonces, con el tono de rosas más cálido, o con las caprichosas formas de las nubes, o por lo limpio del cielo. 

 

Esa persona me dice que aquí encuentra su belleza diaria. Que si en algún momento siente abatimiento o si el día le está resultando especialmente duro, mira esas fotos que le recuerdan qué es efímero y qué es importante.

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Escucha a tu cuerpo 

Intenta reconocer las señales que tu cuerpo te envía, requiere un poco de práctica pero si pones atención enseguida reconocerás las señales previas a las cosas que tienes previsto realizar. 

Regálale dos vasos de agua sin motivo ni sed y haz unos suaves estiramientos para agradecer a tus músculos que sigan trabajando para ti día tras día.

 

 

Practica la meditación 

Trabajar la calma interior proporciona a tu mente concentración, claridad y emociones positivas. Reducirás el estrés y mejorarás la calidad de tu sueño. 

 

 

Reflexiona sobre tu vida

Tenemos tendencia genética a mantenernos dentro de nuestros límites conocidos, es nuestra zona de seguridad. Pero si dentro de esa zona te das cuenta de que no eres feliz, es el momento de abrir puertas y ventanas y quizá hasta de tirar alguna pared. 

 

Dedícate tiempo 

Observa qué cosas quieres en tu vida y enumera cuáles no quieres que estén. 

Quizá para desarrollar este punto puedas imaginarte cómo será tu vida dentro de 5 años. ¿Quién estará en tu vida? ¿En qué estarás trabajando? ¿Estarás ya realizando alguno de esos sueños que tienes guardados en el “pendientes”?

 

Visualiza una forma ilusionante y feliz de vivir tu futuro

 

Es el momento de definir qué quieres conseguir.

A través del análisis de tus sentimientos y reacciones, has identificado el problema. 

¡Ese es un gran paso!

Ahora ha llegado el tiempo para pensar, para imaginar, para construir en tu mente el cómo te vas a sentir cuando te hayas liberado de ese malestar, de esa limitación. 

Por ejemplo, visualizas que vas a respirar sin sentir opresión y notas el alivio de la falta de peso por la mochila que ya no está. 

Ahí es a donde quieres llegar, ¿cierto?

¿Quizá en esos pensamientos aparece un cambio en tu trabajo? 

¿Te ves viviendo en una actitud diferente a la actual, te sientes mejor contigo en esa nueva situación? ¿Tienes sensaciones de empoderamiento, de liberación? 

¿Te sientes suficientemente fuerte, o te gustaría contar con alguien que te pueda acompañar?

Quédate con esas sensaciones tan agradables que son tu meta, y vuelve a ellas cuando la circunstancia actual que te agobia te haga sentir opresión.

 

¿Hacia dónde quieres dirigirte? 

 

Ya has elegido las cosas que te hacen feliz. 

 

Ahora mira a tu vida actual y vas a ver cómo destacan los asuntos que te causan malestar o sufrimiento. 

 

Hay que trazar un plan para soltar esos nudos y que puedas seguir avanzando.

 

¿Qué estás dispuesto a hacer y a ofrecer para conseguir ese cambio?

 

 

Tu objetivo: tomar las riendas de tu vida 

 

Si sientes determinación para superar lo que te está limitando, tienes que salir de tu máscara de víctima. 

Vivir intensa y coherentemente, quererte, respetarte, ser feliz cada día, no dejar que otros lleven las riendas de tu vida, asumir tú el control, asumir que te vas a equivocar y las consecuencias de tus errores. 

 

Lo que tú crees, creas. 

Nosotros mismos somos los co creadores de nuestras vidas. 

¿Cuál es, en tu opinión, la parte más complicada de realizar de estos pasos que te he propuesto? Por favor deja un comentario, me interesa mucho conocer tu opinión.

Si tu también deseas tomar las riendas de tu vida, te acompaño en este caminar. 

 

En la energía del AMOR: Namasté

 

Lara García 

 

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